El panorama de la ciberseguridad está experimentando transformaciones fundamentales. Las defensas tradicionales ya no sirven contra las amenazas en constante evolución, lo que ha provocado un cambio sísmico hacia planteamientos más innovadores. Hoy, más que nunca, se necesita urgentemente una importante inyección de recursos presupuestarios para navegar por las turbias aguas de la ciberseguridad. La atención se centra ahora en el software, que acapara una porción sin precedentes de 40% de los presupuestos de ciberseguridad. El enorme peso del gasto en software en ciberseguridad pone de manifiesto su papel central en la batalla contra las ciberamenazas.
La digitalización sigue redefiniendo todos los sectores de nuestra economía y, junto con ella, proyecta una gran sombra de ciberriesgo. En el Informe sobre Riesgos Mundiales 2020, el Foro Económico Mundial clasificó la ciberdelincuencia como el tercer riesgo global para las empresas. Este fuerte aumento de las amenazas cibernéticas ha obligado a los altos ejecutivos del mundo, incluidos los directores de seguridad de la información (CISO), a sentarse, tomar nota y establecer nuevas prioridades en la estructuración de sus presupuestos.
El mundo está entrando en la era de la guerra de la IA. Los CISO reconocen que las defensas de IA en tiempo real son fundamentales para protegerse contra las sofisticadas ciberamenazas actuales. Se espera que la inversión en software integrado en IA crezca en un futuro próximo, convirtiéndose en una parte esencial del arsenal de todo CISO.
Descifrar el cambio hacia el software y la IA
¿Por qué este giro hacia el software y la Inteligencia Artificial a la hora de determinar los presupuestos de ciberseguridad? ¿Por qué los CISO están reestructurando sus asignaciones presupuestarias para dar prioridad a estas áreas? Hay algunas razones de peso para esta tendencia.
En primer lugar, el entorno de las ciberamenazas es cada vez más complejo. Los ciberatacantes son cada vez más sofisticados, emplean tácticas complejas y aprovechan nuevas tecnologías como la IA y el aprendizaje automático para llevar a cabo sus ataques. Las herramientas tradicionales de ciberseguridad, que dependen en gran medida de la supervisión y la reacción humanas, no están a la altura. En este caso, el software entra en acción, proporcionando defensas automatizadas que no solo son más eficaces, sino también de mayor alcance.
En segundo lugar, el enorme volumen de datos que se genera hoy en día complica la situación. Con la creciente tendencia a la digitalización, las empresas crean y almacenan más datos que nunca. Proteger este vasto panorama de datos de las ciberamenazas requiere un procesamiento eficaz de los datos, lo que resulta imposible sin las herramientas de software adecuadas.
Por último, pero lo más importante es la llegada de la IA y las tecnologías de aprendizaje automático. Estas tecnologías son capaces de detectar y mitigar las amenazas con rapidez y precisión, ofreciendo las capas de protección tan necesarias en el complejo y vasto panorama digital. Además, la IA también puede predecir posibles ataques, proporcionando un sistema de alerta temprana para que las empresas tomen medidas proactivas.
Conclusión
A la luz de las crecientes amenazas cibernéticas, cada vez está más claro que la integración del software y la IA en la ciberseguridad no es solo una opción, sino una necesidad para las empresas que buscan defenderse con eficacia. Es alentador ver la tendencia de los CISO de reestructurar los presupuestos con un cambio hacia el software y las defensas de IA en tiempo real, y es obvio que la tendencia solo va a intensificarse en el futuro previsible.