Se desata la polémica
La Inteligencia Artificial ha provocado una transformación significativa en varias industrias de todo el mundo. Sin embargo, a medida que se acelera su capacidad, baila sobre la delgada línea de la ley de derechos de autor, un problema al que se enfrenta la popular aplicación de OpenAi basada en IA, Sora 2. Recientemente, ha recibido una oleada de críticas de la Content Overseas Distribution Association (CODA), una organización que representa a titulares japoneses de propiedad intelectual como Studio Ghibli y Bandai Namco.
La semana pasada, la CODA publicó una carta dirigida a OpenAI en la que exigía el cese inmediato del uso de los contenidos de sus miembros para entrenar la aplicación de OpenAI, Sora 2. Según la CODA, el uso de contenidos protegidos por derechos de autor durante el proceso de aprendizaje automático podría constituir una infracción de los derechos de autor. El modelo de inteligencia artificial de Sora 2 crea contenidos con personajes protegidos por derechos de autor. Esto, en su opinión, supone una violación de sus derechos intelectuales.
Uso excesivo de la PI en Japón
Iniciado el 30 de septiembre, Sora 2 ha abusado considerablemente de la propiedad intelectual (PI) japonesa. Generó una increíble cantidad de contenido saturado de caracteres e ilustraciones japonesas, lo que llevó al gobierno nipón a solicitar oficialmente a OpenAI que dejara de replicar creaciones japonesas. No es la primera vez que OpenAI toma prestado contenido japonés. En marzo, durante el lanzamiento de GPT-4o, lo más destacado fue un conjunto de imágenes producidas al muy querido “estilo Ghibli”. Incluso la foto de perfil de Sam Altman en X se asemeja al estilo de Studio Ghibli.
Revisión de la política
El presidente de OpenAI, Sam Altman, anunció el mes pasado que era inminente un cambio en la política de Sora. A este respecto, la CODA replicó afirmando que utilizar una política de exclusión voluntaria podría haber constituido una violación de la legislación japonesa sobre derechos de autor. La CODA señala que, según la normativa japonesa sobre derechos de autor, cualquier uso de una obra protegida por derechos de autor requiere generalmente un permiso previo. No existe un sistema que evite la responsabilidad por infracción mediante objeciones posteriores.
Aunque reconoce el rápido avance de la IA y su abrumador potencial, la CODA insiste en que debe respetarse la propiedad intelectual. Han pedido a OpenAI que responda con sinceridad a las reclamaciones de derechos de autor de sus miembros y deje de emplear sus contenidos para el aprendizaje automático sin permiso explícito. Esto incluye no sólo los resultados de Sora, sino también la propiedad intelectual japonesa utilizada como datos de entrenamiento.
A medida que se desarrolla esta historia, el debate en torno a la IA y las leyes de derechos de autor plantea un reto complejo, que requiere un equilibrio entre los derechos de propiedad intelectual y el progreso tecnológico. El próximo movimiento de OpenAI sentará sin duda un precedente crucial en este debate clave.
Publicado originalmente en The Verge.