A primera vista, Grokipedia, la variante de Wikipedia generada por IA desarrollada por xAI y creada por Elon Musk, podría parecer un audaz monumento al conocimiento humano. El propio Musk ha mencionado que imagina este proyecto grabado en piedra y conservado en el silencioso vacío del espacio, como testimonio de la sed de verdad de la humanidad.
Por desgracia, la realidad de Grokipedia dista mucho de este grandioso espíritu. En lugar de ser un tesoro de información completo y fiable, está cayendo en el caos, en gran parte debido a su reciente actualización, que permite a cualquiera proponer modificaciones.
Cabe señalar que Grokipedia no siempre estuvo abierta a aportaciones tan anárquicas. Lanzada en octubre, se introdujeron en Internet aproximadamente 800 000 artículos escritos por Grok, completos, sí, pero con defectos. Al principio, estos artículos no podían ser editados por el público en general y, en general, se consideraban controvertidos. Las acusaciones de racismo, transfobia y elogios desproporcionados al propio Musk llenaban el aire. En algunos momentos, Grokipedia parecía más un clon de Wikipedia que una mejora, con partes que parecían copiadas directamente. Sin embargo, una cosa era segura: su contenido era, para bien o para mal, predecible.
Pero en solo unas semanas, el panorama de Grokipedia sufrió un cambio radical. Musk presentó una nueva versión de la plataforma, que la hacía susceptible a las sugerencias y ediciones de cualquier usuario. Presumiblemente, esta decisión, tradicionalmente democrática, se tomó para aumentar la credibilidad y la inclusividad de la plataforma.
Sin embargo, este cambio bienintencionado provocó una gran agitación y generó una serie de consecuencias no deseadas. El aumento de la interacción pública no dio lugar a una descripción más matizada y precisa de la información, como Musk podría haber esperado, sino a una proliferación de ediciones desorganizadas y entradas sin verificar, lo que enturbió las aguas de este naciente pozo de conocimiento.
No es ningún secreto que Musk es un ferviente admirador de los principios del código abierto y la transparencia. Siempre ha creído en el poder de la inteligencia colectiva por encima del control centralizado. Pero esta nueva dirección de Grokipedia parece haber resultado contraproducente. La posibilidad de que los usuarios editen información inexacta y sesgada sin control ha aumentado considerablemente, lo que ha llevado a muchos críticos a preguntarse: ¿Grokipedia está haciendo más daño que bien?
Aun así, sería negligente concluir sin reconocer la audaz visión que hay detrás de este proyecto. Al estilo característico de Musk, Grokipedia aspira a llegar muy alto, a ser un faro de conocimiento exhaustivo e inmutable. Sin embargo, para convertirla en una plataforma digna de ser grabada en piedra o preservada más allá de la atmósfera terrestre, Musk y su equipo tienen sin duda mucho trabajo por delante. ¿Conseguirá Grokipedia alguna vez su ambiciosa misión? Solo el tiempo lo dirá.
Echa un vistazo a la noticia completa en The Verge para obtener más información.