¿Llegarán por fin los robots humanoides?

¿Alguna vez te has reído viendo un vídeo con tomas falsas de desastres cinematográficos? Aquí tienes una nueva variante: fallos de robots. Es una fuente de diversión extraña y un pasatiempo bastante peculiar que tengo. Repetición tras repetición de robots humanoides que no funcionan a la perfección. Bailando torpemente, derramándose bebidas encima, tropezando, cayéndose... Sus errores son mi terapia. Quizás lo consideres sádico, quizás simplemente peculiar, pero los errores increíbles que parecen estar grabados en sus cerebros binarios me resultan irresistiblemente divertidos. Recientemente, me sorprendí a mí mismo fascinado por una curiosidad: un vídeo con Optimus de Tesla.

La imagen de Optimus, un robot humanoide controlado por voz, me dejó pensando: ¿es el próximo salto evolutivo en robótica o solo otra exageración de Tesla? ¿Cuánto nos queda para compartir nuestros hogares con robots humanoides que jueguen al ajedrez o limpien después de cenar? ¿O nos estamos preparando para un futuro lleno de tropiezos, fallos y servomotores averiados? Sin duda, es una posibilidad fascinante sobre la que reflexionar mientras esperamos el futuro, en vilo, preguntándonos si el próximo vídeo de robots que se difunda será un simple error o un testimonio histórico del progreso tecnológico.

Una mirada crítica más allá del bombo publicitario

Esto nos lleva a la pregunta del millón: ¿los robots humanoides son solo fantasías de ciencia ficción o una realidad inminente? Hace solo un par de décadas, los robots humanoides eran meros productos de la imaginación, personajes de novelas de ciencia ficción superventas y protagonistas de películas taquilleras. Pero hoy en día, estos robots se están diseñando ante nuestros propios ojos, en sofisticados laboratorios científicos, con el respaldo de multimillonarios aficionados a la tecnología.

Desde Sophia, la robot que obtuvo reconocimiento mundial por ser la primera robot en recibir la ciudadanía, hasta el ’Profesor Einstein“ de Hanson Robotics, que aporta un toque de genialidad a cada interacción, hemos recorrido un largo camino. Pero, al tiempo que nos maravillamos ante las posibilidades, también debemos navegar con cuidado por el frenético entusiasmo que rodea a los robots humanoides. Las ambiciosas afirmaciones de sus creadores y las presentaciones a veces excesivamente optimistas en festivales tecnológicos a menudo pueden superar las capacidades actuales de estos androides. Por mucho que nos gustaría avanzar rápidamente hacia un futuro en el que los robots sean nuestros compañeros de convivencia, la realidad es menos brillante y se basa más en un desarrollo gradual.

Queda mucho por hacer antes de que podamos considerar a estos robots como seres genuinamente sensibles, listos para ser nuestros compañeros, tanto en nuestros hogares como en nuestros lugares de trabajo. Su comprensión e interpretación de las emociones humanas, su agilidad física y su capacidad para mostrar empatía son, en el mejor de los casos, limitadas y, en el peor, francamente torpes. Les ahorraré los enlaces a mis vídeos favoritos de robots fallidos en este momento.

Centrándonos en una predicción, aquellos que buscan un robot humanoide totalmente funcional quizá tengan que esperar algunas décadas más. Hasta entonces, abordemos el avance de la robótica humanoide con optimismo, templado con una dosis saludable de realismo. Mientras recorremos este camino transformador hacia el futuro, podemos consolarnos sabiendo que el viaje, con sus contratiempos y todo, será tremendamente emocionante, aunque no sea fácil.

¿Los robots humanoides son solo una moda pasajera o están llegando para quedarse? Quizás la respuesta, por ahora, sea ambas cosas. Mientras seguimos con entusiasmo la evolución de estos seres binarios, podemos estar seguros de una cosa: ya sea con errores o avances, los robots han llegado para quedarse.

Para obtener información detallada sobre el fascinante mundo de los robots humanoides, siga el enlace a Artículo completo de The Verge.

También te pueden gustar

Porozmawiaj z ALIA

ALIA