Las universidades contribuyeron a debilitar el emblemático proyecto de ley sobre seguridad de la IA de Nueva York.

La reciente firma de la histórica ley de seguridad de la IA de Nueva York, conocida como Ley de Seguridad y Educación Responsable en IA (RAISE), ha suscitado un gran interés en el sector tecnológico y en el ámbito académico.

El proyecto de ley tiene como objetivo imponer ciertas medidas de seguridad y transparencia a las empresas que están desarrollando grandes modelos de inteligencia artificial (IA). Si bien el avance de la tecnología de IA es global, se espera que el impacto de este proyecto de ley histórico sea profundo, ya que empresas como OpenAI, Meta, Google, DeepSeek, Anthropic y otras ahora deben esbozar planes de seguridad exhaustivos y cumplir con estrictas normas de transparencia en la presentación de informes.

Se trata de un nuevo enfoque para garantizar la responsabilidad del sector de la IA, asegurando el desarrollo y el uso responsables de la tecnología de inteligencia artificial. Sin embargo, no todo el mundo ha acogido con satisfacción esta iniciativa. Durante el último mes, un consorcio de empresas tecnológicas e instituciones académicas se ha embarcado en una amplia campaña publicitaria en contra de la Ley RAISE. Se han gastado decenas de miles de dólares —las estimaciones sugieren entre $17 000 y $25 000— en esta campaña, una inversión que probablemente ha llegado a más de dos millones de personas.

La oposición sin precedentes

Según la biblioteca publicitaria de Meta, la oposición al proyecto de ley ha sido orquestada por una alianza que tiene importantes intereses en la industria de la inteligencia artificial. Los motivos exactos detrás de esta oposición siguen sin estar claros. Lo que sí sabemos, sin embargo, es que el alcance y la magnitud de esta campaña son notables.

No se trata de una petición online descartada ni de una campaña menor en las redes sociales. Es un esfuerzo concertado y bien financiado que demuestra la seriedad con la que estas empresas tecnológicas se están tomando las implicaciones de la Ley RAISE. El nivel de oposición implica que estas organizaciones creen que sus intereses —o quizás el objetivo más amplio del avance de la IA— se ven obstaculizados de alguna manera por las nuevas leyes.

El panorama cambiante de la IA

Las implicaciones de la Ley RAISE y la posterior oposición al proyecto de ley subrayan aún más el panorama en constante evolución de la inteligencia artificial. A medida que la tecnología de IA se vuelve más avanzada y se arraiga más profundamente en nuestra vida cotidiana, las cuestiones relacionadas con su uso seguro y ético cobran mayor relevancia.

El desarrollo de la IA no se limita al progreso tecnológico, sino que es una compleja interacción entre innovación, seguridad, ética e impacto social. Las batallas por la financiación y el marketing, como la que estamos presenciando con la ley RAISE, probablemente sean solo el principio. A medida que más gobiernos se den cuenta de la necesidad de legislar para orientar el uso seguro de la IA, cabe esperar más debates, desacuerdos y diálogos en el futuro.

Esta es una historia en rápido desarrollo, que se va desvelando incluso mientras reflexionamos sobre sus implicaciones futuras. Para obtener una descripción más detallada, los lectores pueden consultar la historia completa en The Verge.

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