Si ha seguido la Feria de Electrónica de Consumo (CES) de este año, probablemente se habrá percatado de la omnipresencia de la Inteligencia Artificial (IA). De hecho, apenas parece haber un rincón de la exposición que no haya sido tocado por la IA. Desde los nuevos y relucientes wearables hasta los electrodomésticos de alta tecnología, el concepto, antes de ciencia ficción, está profundamente arraigado en casi todos los productos expuestos. Y lo que es más impresionante, hay una legión cada vez mayor de compañeros, juguetes y robots con inteligencia artificial que se espera que pronto se conviertan en parte intrínseca de la vida cotidiana.
Sin embargo, como todo lo novedoso y vanguardista, el auge de las aplicaciones de la IA ha dado lugar a algunas innovaciones bastante interesantes. Sí, ahora vemos IA en algunos de los lugares menos esperados, desde herramientas de peluquería hasta aparatos de limpieza doméstica. A menudo, se trata de casos en los que incluso los propios fabricantes de productos parecen no estar seguros de qué es lo que hace que sus productos sean “inteligentes”.”
Llegados a este punto, cabe preguntarse hasta dónde llega esta tendencia general. De hecho, merece la pena plantearse la siguiente pregunta: ¿hasta dónde podemos llevar esta implantación de la IA? Profundizando en el vasto y variado panorama de las nuevas tecnologías en CES 2026, podemos encontrar algunos ejemplos que podrían hacernos cuestionar si todo lo que puede etiquetarse como “inteligente” debería serlo.
Para hacernos una idea de cómo la inteligencia artificial está apareciendo de formas inusuales y, a veces, francamente desconcertantes, veamos un ejemplo que ha destacado este año: La cortadora de pelo inteligente Glyde.
A primera vista, Glyde presenta un producto que parece perfectamente normal. Es un cortapelos, exactamente lo que uno esperaría de un aparato así, visualmente hablando. Sin embargo, tras su fachada familiar se esconde un componente de sofisticación tecnológica: inteligencia artificial integrada.
¿Está desconcertado, intrigado, algo escéptico? No son pocos los que comparten estas reacciones. Es un caso en el que la línea entre un uso brillante de la tecnología moderna y una extralimitación en un territorio al que no pertenece necesariamente se vuelve borrosa. Este escenario ofrece una clara instantánea de la tendencia actual de la industria: la carrera por incorporar la inteligencia artificial a prácticamente todos los productos que uno pueda imaginar.
A medida que nos adentramos en la era de la IA, es crucial mantener una mirada perspicaz. Es emocionante ver las posibilidades que puede ofrecer esta tecnología. Sin embargo, como en el caso de las maquinillas inteligentes de Glyde, es un recordatorio importante para cuestionar lo que realmente se beneficia de convertirse en “inteligente”.”
Así que, mientras exploras el CES de este año y más allá, mantengamos vivo el discernimiento. Al fin y al cabo, el verdadero valor de la IA debe determinarse por la mejora significativa que aporta a nuestras vidas y no por la mera novedad de su aplicación.
Descubra toda la variedad de gadgets de inteligencia artificial presentados en el CES de este año. Cobertura completa de The Verge.