El Reino Unido promulga una ley que penaliza los desnudos falsos en medio de la polémica de Grok

El Reino Unido reprime las imágenes falsas no consentidas en la intimidad

El gobierno británico está dando pasos importantes en materia de protección de datos y derechos de privacidad con una postura firme contra el uso indebido de la inteligencia artificial (IA). Esta vez se centra en las imágenes deepfake íntimas no consentidas, que han adquirido notoriedad debido a su explotación por plataformas de IA como el chatbot Grok.

Crear estas imágenes o incluso instigar a su creación está ahora prohibido, gracias a la Ley de Datos aprobada el año pasado. Y no se trata sólo de una norma sobre el papel; la ley se aplicará con firmeza a partir de esta semana, según Liz Kendall, Secretaria de Estado de Ciencia, Innovación y Tecnología del Reino Unido.

Deepfakes bajo la nueva legislación

De hecho, es el amanecer de una nueva era en la creación y manipulación de contenidos digitales. Con los enormes avances en IA y aprendizaje automático (ML), estamos viendo un aumento asociado de actividades cuestionables, como la creación de deepfakes íntimos no consentidos.

Estos deepfakes se generan mediante el uso de IA y ML para superponer el rostro de un individuo sobre el cuerpo de otro en contenido explícito, a menudo sin el conocimiento o consentimiento de la víctima, creando una angustia emocional significativa y un daño potencial a la reputación.

La nueva ley del gobierno británico va dirigida contra quienes crean o fomentan la creación de estas imágenes íntimas no consentidas. La aplicación de esta ley pretende frenar la proliferación de este tipo de contenidos y proteger a las personas del uso indebido de su imagen.

Liz Kendall declaró ante la Cámara que este delito no sólo se aplicaría, sino que “lo convertiría también en un delito prioritario en la Ley de Seguridad en Línea”. Tal vez esto siente un precedente para que otras naciones lo sigan, salvaguardando los derechos y la dignidad de todas las personas en línea.

La aplicación de esta ley constituye un hito en la privacidad digital y un punto de inflexión en la forma en que las sociedades modernas contrarrestan los efectos menos deseables de las tecnologías avanzadas. Es un poderoso recordatorio de nuestra responsabilidad colectiva de utilizar la tecnología de forma ética y respetando la privacidad de los demás.

Para muchos, esta decisión del Gobierno británico se considera un paso en la dirección correcta. Envía un mensaje claro de tolerancia cero hacia la violación de los límites de la integridad personal, consolidando el papel de la legislación en la gestión de las implicaciones éticas de la evolución tecnológica.

Mientras seguimos navegando por el panorama en constante evolución de la IA y la tecnología digital, esperemos que esta ley sirva no solo como elemento disuasorio, sino también como impulso para crear una tecnología mejor y más responsable. Al fin y al cabo, estamos juntos en esta era digital, y está en nuestras manos colectivas darle una forma que respete y defienda nuestros valores y derechos compartidos.

Leer el artículo completo aquí en The Verge.

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