El gas vuelve a crecer impulsado por los centros de datos

Puede resultar sorprendente, pero el extenso mundo de la digitalización de datos dista mucho de ser aireado. De hecho, su huella ecológica es considerable. Nuevos datos indican que Estados Unidos lidera actualmente la oleada mundial de centrales eléctricas de gas, construidas principalmente para equilibrar la creciente demanda energética de los centros de datos. La cuestión pertinente a tener en cuenta: cuanto más gas utilizamos, más contaminación por calentamiento del planeta dispersamos.

El año 2025 marcó un salto significativo en la generación de electricidad a partir de gas en todo el mundo, con un alarmante aumento del 31%. Sólo Estados Unidos es responsable de casi una cuarta parte de este aumento, superando a China en el proceso para representar el mayor incremento nacional. ¿Cuál es el motivo de este aumento? El deseo de suministrar energía a nuestros centros de datos en constante expansión, y más de un tercio del desarrollo de centrales de gas en Estados Unidos se utiliza específicamente para este fin. Este hecho se puso de manifiesto recientemente en un análisis de la organización sin ánimo de lucro Global Energy Monitor (GEM).

A medida que los centros de datos aumentan continuamente en tamaño y número, vemos una sed casi insaciable de hardware más robusto. La consiguiente necesidad de electricidad eficiente y fiable nos lleva directamente al zumbido constante de las centrales eléctricas de gas. Sin embargo, aunque esto responda a la llamada del progreso digital, debemos recordar el precio medioambiental que pagamos: más contaminación que contribuye al calentamiento planetario.

Irónicamente, en medio de nuestro creciente deseo de almacenamiento etéreo basado en la nube e inteligencia artificial, debemos mantener un pie firmemente plantado en el mundo físico. Como una bestia mítica de una antigua fábula, nuestro futuro digital sigue alimentándose de la caldera ardiente de los combustibles fósiles. La demanda de energía no disminuye en esta era digital; de hecho, aumenta continuamente. El aumento de la producción y el uso de centrales eléctricas de gas refleja este cambio drástico en el consumo de energía y pone de manifiesto los retos inherentes a la gestión de nuestra huella digital.

Los avances tecnológicos y la innovación digital son aspectos fundamentales de nuestra sociedad moderna, cruciales para mejorar nuestros medios de vida y estimular el crecimiento económico. Sin embargo, en medio de este vasto paisaje de digitalización, no debemos perder de vista que el papel fundamental de apoyo se desempeña en el ámbito físico, mediante el despliegue de estructuras planas y grises que impulsan nuestros sueños digitales.

Para ser conscientes de nuestro cambio hacia un mundo cada vez más digital, también debemos considerar y abordar las consecuencias medioambientales ligadas a nuestra dependencia de los combustibles fósiles. La crucial intersección entre tecnología y sostenibilidad medioambiental sigue siendo una cuestión difícil y de peso que determina nuestro camino hacia el futuro.

Artículo original: The Verge

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