En algún estudio de grabación, un algoritmo está generando ritmos, mezclando muestras y ajustando armonías, creando lo que podría ser el próximo gran éxito, fusionando la inteligencia artificial (IA) con la música. Sin embargo, esta insólita unión entre tecnología y creatividad no ha gustado a todo el mundo, especialmente a las tres grandes discográficas: Universal Music Group, Sony Music y Warner Music Group.
Han presentado una propuesta que cuestiona la elegibilidad de las canciones creadas por IA para aparecer en las listas de éxitos. En esencia, las canciones producidas por IA podrían llegar a considerarse irrelevantes en las listas de éxitos internacionales. Esto significa que, por muy popular que llegue a ser una canción generada por IA, no tendría ninguna posibilidad de ser reconocida en las principales listas de éxitos si se aceptara la propuesta.
Esta propuesta de las discográficas lleva el debate sobre el papel de la IA en la música a un nivel completamente nuevo. Supone un gran avance con respecto a una propuesta anterior de etiquetado presentada por la Asociación de la Industria Discográfica de Estados Unidos (RIAA), la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI), SAG-AFTRA y otras entidades. La propuesta anterior abogaba por la introducción de etiquetas estandarizadas para las canciones generadas por IA y aquellas en las que la IA había participado. El objetivo era garantizar que el público supiera si estaba disfrutando de una canción creada por una máquina o por un ser humano.
La propuesta de Universal, Sony y Warner amplía este concepto al insistir en que las canciones no solo deben estar claramente identificadas, sino que también deben ser “sustancialmente humanas”. Esto implica que, para que una canción obtenga el reconocimiento internacional que le corresponde, es condición previa que haya sido creada principalmente gracias al esfuerzo humano.
Si bien la llegada de la inteligencia artificial a la creación musical ha abierto sin duda nuevas vías de creatividad, estas propuestas recientes ponen de relieve un posible malestar dentro del sector que da lugar a preguntas sobre qué constituye una canción y quién —o qué— puede reivindicar legítimamente la autoría. La pugna entre la creación musical tradicional y la composición futurista mediante máquinas constituye un debate en curso que seguirá marcando el futuro de la música.
Artículo original: https://www.theverge.com/ai-artificial-intelligence/973741/ai-music-major-record-labels-charts