Peter Thiel y la profecía del Anticristo en la regulación tecnológica
Entre los poderosos de Silicon Valley, Peter Thiel es una fuerza innegable. El titán de la tecnología, capitalista de riesgo y cofundador de Palantir ha dejado su impronta en el mundo de los negocios y la tecnología. Sin embargo, es su reciente incursión en el comentario teológico lo que ha encendido los focos.
En una serie de discursos religiosos celebrados en San Francisco, Thiel hizo una propuesta bastante inquietante: sugerir que el fin de los tiempos, tal y como lo define el apocalipsis bíblico, estaba cerca. Pero lo que hace que su afirmación sea aún más intrigante es la forma que predice que adoptará este Anticristo bíblico, no un ser físico sino conceptual, engendrado por un entorno excesivamente regulado que asfixia a la ciencia, la tecnología y la inteligencia artificial.
La idea en sí es innegablemente controvertida. Sin embargo, Thiel parece no inmutarse. Entonces, ¿qué significa esto para el mundo en el futuro?
Un giro insólito en la escatología
La escatología, el estudio de la muerte, el juicio y el destino final del alma y la humanidad, parece un interés extraño para alguien en la posición de Thiel. Sin embargo, el multimillonario de la tecnología es conocido por su propensión a seguir nuevos caminos académicos y disfrutar de un sano coqueteo con intereses poco convencionales e incluso contraproducentes.
En concreto, interpreta textos bíblicos y filosóficos con un sesgo notablemente esotérico, lo que le lleva por un camino insólito. Su fascinación por la escatología no es casual; sus revelaciones no pueden considerarse mera curiosidad intelectual. En todo caso, su aproximación a estos textos religiosos y a la predicción de un apocalipsis muestra no sólo un interés, sino una firme creencia en las profecías del fin de los tiempos.
Parece como si Thiel hubiera encontrado la manera de combinar sus dos intereses aparentemente opuestos -la tecnología y la teología apocalíptica- en una sola narrativa que advierte contra la asfixia de la innovación. Reconociendo su interés financiero en estas áreas, cabe preguntarse qué repercusiones puede tener esta provocadora narrativa.
Posibles consecuencias
La cada vez menor tolerancia de Thiel hacia lo que percibe como regulaciones prepotentes de la ciencia y la tecnología es cada vez más evidente. Dada su gran influencia y presencia en el panorama tecnológico mundial, las opiniones del magnate no pueden descartarse a la ligera. Incluso podrían suscitar el apoyo de personas con ideas afines que comparten su visión de un futuro centrado en la innovación sin una excesiva supervisión reguladora.
Surge la pregunta: ¿Podrían las predicciones esotéricas de Thiel influir en las actitudes públicas y políticas hacia las regulaciones tecnológicas? Y si es así, ¿con qué fin? Dada su gran influencia en el mundo de la tecnología, incluso un pequeño cambio de actitud podría provocar cambios significativos en nuestra trayectoria tecnológica actual.
En este momento, no está claro si la visión única de Thiel sobre la escatología y la tecnología tendrá efectos notables en la industria o simplemente se desvanecerá en los anales de las ideas curiosas pronunciadas por personalidades tecnológicas de alto perfil. Como ocurre con la mayoría de las cosas relacionadas con el futuro, sólo el tiempo nos dará las respuestas.
Sin embargo, lo que no se discute son las preguntas que suscita la novedosa divergencia de Thiel hacia la teología. ¿Necesitan los que se dedican a la tecnología replantearse las interpretaciones tradicionales del progreso y la innovación, según el retrato cinematográfico que hace Thiel del Anticristo? ¿O sirve su argumento como un duro recordatorio de que la tecnología, como cualquier otra herramienta en manos humanas, puede ser tanto una bendición milagrosa como una peligrosa maldición?