“El artículo sobre la IA se hace fuerte sin el arte de la IA”

El mundo del arte y la tecnología chocan a menudo de forma insólita y sorprendente. Esto es más evidente que nunca en la reciente New Yorker ilustración realizada por David Szauder para un perfil del CEO de OpenAI, Sam Altman. Cuando se ve, proporciona una experiencia realmente inquietante, que hace que parezca algo más apropiado para Halloween que para una publicación venerada como el New Yorker.

Al mirar la ilustración, los ojos se fijan inmediatamente en Altman, de pie, con un sencillo jersey azul y una expresión neutra grabada en el rostro. Pero las cosas toman rápidamente un giro surrealista con un halo de caras rodeando su cabeza. Varios dobles de Altman miran al espectador, cada uno mostrando una variedad de emociones que van desde la rabia a la desolación. Con un último rostro acunado en las manos de Altman, esta ilustración parece una espeluznante encarnación de la famosa cita de John Milton: “La mente es su propio lugar, y en sí misma puede hacer un cielo del infierno, un infierno del cielo...”.”

El verdadero giro argumental de esta narración visual está presente en la letra pequeña de la parte inferior: “Visual de David Szauder; generado mediante I.A.”. Así es, esta obra creativa no ha sido creada únicamente por manos humanas, sino mediante el uso de inteligencia artificial. Szauder, un experimentado artista de técnicas mixtas con más de una década de experiencia en collage, vídeo y procesos de arte generativo, adoptó la IA como herramienta para esta cautivadora ilustración.

La elección de la IA es un acompañamiento adecuado para el perfil de Sam Altman, actual Director General de OpenAI. Altman es una figura conocida en el mundo de la tecnología, cofundador del sitio de noticias enviadas por los usuarios Reddit y cocreador de la aplicación de red social basada en la localización Loopt. Su incursión en el campo de la inteligencia artificial con OpenAI parece haber influido en la representación artística de su imagen.

La fusión de la aportación del artista humano y las posibilidades que ofrece la inteligencia artificial ha dado lugar a un método artístico intrigante. Esta fusión ha dado lugar a una ilustración aún más atractiva, ya que provoca la reflexión sobre el propósito, las posibilidades y los escollos inherentes a la inteligencia artificial.

Sin embargo, por inquietante que pueda parecer a algunos, la ilustración es sin duda cautivadora. Es un duro recordatorio de cómo la inteligencia artificial se está introduciendo cada vez más en nuestra vida cotidiana. Y lo que es más importante, abre una conversación. Una conversación sobre cuánto confiamos en la IA, cuánto control estamos dispuestos a darle y, en última instancia, quién tiene el poder de regular su uso.

Para saber más sobre la ilustración generada por IA de David Szauder y cómo se creó, lea el artículo completo en The Verge.

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