Cuando se trata de dar forma a la trayectoria de las finanzas mundiales, se puede apostar por los datos como eje. En este entorno dominado por los datos, no es poca cosa ser responsable de $8,8 billones bajo gestión. El Director de Seguridad de la Información (CISO) de Clearwater Analytics, Sam Evans, no sólo desempeña ese papel, sino que lo hace con una precisión ejemplar.
Y hace poco, su meticulosa previsión evitó un auténtico desastre de datos. Un peligro acechante en forma de IA (Inteligencia Artificial) en la sombra, término utilizado para describir aplicaciones de IA no sancionadas desplegadas sin supervisión organizativa, amenazaba con exponer datos cruciales.
Las proezas y los escollos de la IA
La Inteligencia Artificial es una herramienta convincente en cualquier entorno rico en datos. Especialmente en campos dominados por conjuntos de datos complejos y extensos, como la industria financiera. El poder de la IA reside en su capacidad para cribar patrones de datos en bruto, crear informes financieros o generar perspectivas con una rapidez y precisión que la capacidad humana no puede igualar.
Sin embargo, la aplicación inadecuada o ilícita de la IA puede acarrear complicaciones. La IA en la sombra es una de esas manifestaciones peligrosas en las que las aplicaciones de IA se utilizan sin el conocimiento o el control de la organización, lo que conlleva numerosos peligros potenciales. El uso de la IA en la sombra puede comprometer la seguridad de los datos, eludiendo las políticas de la organización y poniendo potencialmente en riesgo datos altamente confidenciales.
Evitar una catástrofe de datos
En el caso de Clearwater Analytics, el peligro planteado por la IA en la sombra amenazaba con exponer datos relativos a la friolera de $8,8 billones bajo gestión. Sam Evans, sin embargo, fue capaz de identificar el peligro a tiempo.
Evans comprendió que la defensa más potente contra la IA en la sombra reside en fomentar una cultura organizativa en la que la regulación de la IA esté arraigada. Al inculcar procedimientos formales en torno al uso de la IA y fomentar la comunicación entre los equipos de datos, se puede eludir la IA en la sombra.
De este modo, Evans evitó una enorme filtración de datos, salvaguardando la integridad de la enorme fortuna de la que Clearwater Analytics es responsable. Su rápida actuación y su perspicacia táctica subrayan la importancia de un liderazgo experimentado y vigilante en las funciones de seguridad de la información.
A medida que la IA sigue abriéndose paso en diversos sectores, ya no se trata de si las organizaciones la adoptarán, sino de cómo lo harán. En el mundo de la seguridad de los datos, la experiencia de Evans nos recuerda que la vigilancia y un firme control de la regulación de la IA son nuestra mejor armadura contra la sombra acechante de la actividad no autorizada de la IA.
Para saber más sobre este tema, consulte el artículo original en VentureBeat.