El mundo de la música tal y como lo conocíamos está cambiando. La llegada de la inteligencia artificial (IA) está cambiando la forma en que creamos, comprendemos y apreciamos esta forma universal de expresión personal. Tanto si eres un experto en tecnología como si no, probablemente te hayas topado con música generada por IA, quizá sin saberlo, gracias a plataformas de streaming como Deezer, que se esfuerzan por introspeccionar esta intersección entre música e IA.
Pero Deezer no se limita a jugar con algunos algoritmos. Han ido un paso más allá y han encargado una encuesta a la empresa de investigación Ipsos. El resultado fue sorprendente e inquietante. Con un 97% de los participantes incapaces de distinguir la música generada por la IA de las composiciones realizadas por artistas humanos, la encuesta ha suscitado un serio debate. Pero no hay que sacar conclusiones precipitadas, ya que el escenario no es tan blanco y negro como parece.
El experimento contó con unos 9.000 participantes. A cada participante se le daban tres pistas para escuchar y se le pedía que identificara la pista generada totalmente por la IA. El truco, sin embargo, era que si un participante no identificaba correctamente las tres pistas, se le agrupaba instantáneamente en la categoría de ‘fallidos’. Esto significa simplemente que si podías identificar dos de las tres pistas, se consideraba que no habías acertado.
El proceso, aunque riguroso, acaba resultando un poco injusto para los participantes. Si tú, como participante, has distinguido correctamente dos temas, has demostrado cierta precisión a la hora de discernir entre música generada por IA y composiciones creadas por humanos. Sin embargo, Deezer e Ipsos siguen clasificándote dentro del amplio grupo de aquellos que no saben diferenciarlas.
Esta generalización exagerada suscita una pregunta importante: ¿Hasta qué punto es justo concluir, basándose únicamente en este estudio, que un asombroso 97% de las personas no pueden diferenciar la música generada por la IA de la creada por el ser humano? La encuesta, aunque innovadora, parece hacer una suposición generalizada sobre la receptividad y el discernimiento humanos ante la evolución de la tecnología musical.
Aunque los resultados de la encuesta sean reveladores, es evidente que no hemos llegado al capítulo final de este fascinante discurso. Comprender, apreciar y crear música es mucho más que pasar una prueba booleana artificial. A medida que nos adentremos en esta apasionante mezcla de tecnología y música, el diálogo irá evolucionando, añadiendo nuevas capas de profundidad a nuestra experiencia musical compartida.
Para obtener más detalles sobre el estudio, consulte el artículo completo. en The Verge.