Los influencers de la IA dominan Coachella

La era de la existencia virtual

Coachella simboliza una tradición anual muy esperada: la temporada de festivales. Año tras año, multitudes de millennials acuden al valle de Coachella para sumergirse en la música, el arte y la moda durante dos vibrantes fines de semana. En esta era digital, el acontecimiento ya no se limita a quienes tienen la suerte de conseguir una entrada. Gracias a las redes sociales, Coachella llega a un público de todo el mundo a través de los ojos de los asistentes y, sobre todo, de las personas influyentes.

Esos preciosos atuendos bohemios embellecidos, el frenesí de la multitud con el telón de fondo de una impresionante puesta de sol en el desierto, la euforia de disfrutar de la música en directo... estas son las imágenes que inundan nuestras redes sociales creando un caleidoscopio de color, energía y emoción. Las imágenes familiares son cortesía de personas influyentes, famosos y creadores de contenidos, decididos a compartir sus experiencias festivaleras ‘en el momento’. O eso parece.

El auge de las personas influyentes generadas por IA

Parece que, junto a los auténticos asistentes a los festivales, hay un número cada vez mayor de asistentes que no están físicamente allí. De hecho, no existen más allá de los confines de nuestras pantallas digitales. ¿Los culpables? Influencers generados por inteligencia artificial, ataviados con el último atuendo festivalero, que alardean de su ‘asistencia’. ¿Cómo es posible?

El arte de fingir la posesión de entradas para Coachella no es una novedad. A lo largo de los años, varios influencers reales han sido sorprendidos exagerando sus experiencias en el festival, lo que ha suscitado preguntas pertinentes sobre la autenticidad en la industria de los influencers digitales. Sin embargo, el juego está en marcha con la inteligencia artificial entrando en el campo de juego. La tecnología de redes neuronales y la IA generativa se combinan para crear una inquietante realidad digital que extrapola la noción de ‘fingir hasta conseguirlo’ a un ámbito completamente nuevo.

Estos personajes generados por IA se parecen a nosotros, con una atención meticulosa a la creación de rasgos humanos realistas. Tienen trabajo, aficiones e incluso van a los mismos festivales que nosotros. Con ropa de diseño, posan para las fotos y publican instantáneas de sus ‘experiencias’ como cualquier otro influencer. Sin embargo, a diferencia de los influencers humanos, que se mueven por el innegable objetivo de la monetización, estas entidades ni compran ni venden. Su función es crear presencia, despertar interés e integrarse perfectamente en nuestro entorno digital.

El creciente fenómeno de los influencers con IA en eventos como Coachella señala un interesante cambio en el panorama de la influencia en Internet. Para algunos, se trata de tecnología punta en estado puro, mientras que otros se oponen a sus implicaciones éticas. A medida que la tecnología sigue moldeando nuestra forma de vida, parece que incluso el ámbito de la influencia social no es inmune. Navegamos en aguas desconocidas, y sólo el futuro puede revelar el impacto final de esta revolución de la IA.

Lea la historia completa en The Verge.

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