Hay momentos en los que te encuentras con algo tan extraordinario que cuesta creer que sea real. Eso fue lo que me pasó cuando me topé por primera vez con el anuncio del dispositivo de vapeo Gudtrip. Al ver el anuncio en la fiesta más importante del cannabis —el 4/20—, me costaba quitarme de la cabeza la sensación de que me estaban tomando el pelo. El anuncio, en el que aparecía un hombre exhalando una preciosa nube de vapor, proclamaba con descaro: “Cada calada te da bitcoins”. ¿Un vaporizador de marihuana que te da bitcoins por fumar? O bien se trataba de una ingeniosa estrategia de marketing ideada por un genio, o bien era una estafa increíblemente tonta, y yo estaba decidido a averiguar de qué se trataba.
Mi viaje para descubrir la verdad sobre el vaporizador Gudtrip no fue sencillo. Estuvo lleno de confusión, callejones sin salida y espejos llenos de humo. Envié docenas de correos electrónicos, realicé innumerables búsquedas en Internet e informé de mis hallazgos en todos los continentes. Y lo que encontré fue, como era de esperar, tan absurdo como había previsto en un principio.
El primer punto de investigación fue la Sitio web de Gudtrip. Con grandes esperanzas y sospechando, en parte, que se trataba de una broma, hice clic en el enlace. La página web no contribuyó precisamente a disipar mis sospechas. La descripción del producto, las promesas, la imagen de marca… todo parecía demasiado exagerado para ser verdad. Sin embargo, el misterio de un vaporizador de marihuana que funcionara con criptomonedas seguía cautivando mi curiosidad.
Los días se convirtieron en semanas, y justo cuando estaba a punto de rendirme, un gran avance. El vaporizador Gudtrip era real. O eso parecía. Pero la realidad era mucho más ridícula que cualquier ficción que hubiera podido imaginar. La tecnología, los detalles operativos y la teoría en la que se basaba eran tan extravagantemente ingenuos que era difícil imaginar que alguien se lo tomara en serio. El revolucionario vapeador de hierba criptográfica no era más que una fantasía tecnólatra aderezada con una dosis de absurdo.
Sin embargo, la saga del vaporizador de hierba Gudtrip nos recuerda que el mundo de las criptomonedas puede ser un viaje alocado. Y cuando la niebla de la novedad y el humo de la incertidumbre se disipan, nos quedamos con una historia que pone de relieve la facilidad con que la gente puede dejarse enamorar por las promesas seductoras pero vacías de riqueza rápida y libertinaje de alta tecnología.
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