Los centros de datos de Amazon consumieron 2.500 millones de galones de agua el año pasado.

En una iniciativa sin precedentes, Amazon ha dado a conocer recientemente los detalles sobre el consumo anual de agua de sus centros de datos, tras la aprobación de una moratoria de un año para la construcción de nuevos centros de datos en Seattle, una medida que incluso algunos trabajadores de Amazon habían impulsado. En un contexto de debates sobre los requisitos y el impacto de la construcción de nuevos centros de datos de IA, con especial atención al consumo de agua y energía, esta revelación de Amazon supone un avance significativo. El gigante del comercio electrónico informa de que las operaciones de sus centros de datos a nivel mundial consumieron aproximadamente 2.500 millones de galones de agua en 2025, a una tasa de consumo de 0,12 litros por kilovatio-hora de electricidad.

Esta asombrosa cifra destaca no solo por su magnitud, sino también porque supone una reducción del 2 % en comparación con los datos de consumo de 2024. Lo que la hace especialmente destacable es que esta reducción en el consumo de agua se logró al tiempo que se ampliaban sus operaciones. Este logro, aparentemente contradictorio, sirve como testimonio de los avances que Amazon está realizando continuamente para mejorar su eficiencia y adoptar prácticas sostenibles, incluso mientras crece de forma constante.

El uso eficiente de los recursos por parte de Amazon no solo destaca en comparación con sus resultados anteriores, sino que también sale bien parado al compararlo con sus rivales del sector de las grandes tecnológicas. En su informe, Amazon ilustra la eficiencia con la que utiliza el agua al compararla con algunos de sus competidores del sector de las grandes tecnológicas, según se desprende de los gráficos incluidos en el informe.

En una época en la que los niveles de consumo son objeto de un escrutinio implacable, especialmente el uso del agua y el consumo energético en sectores como el tecnológico, iniciativas como la de Amazon revisten una importancia capital. Además, esto sienta un precedente para que otros grandes grupos empresariales, especialmente en el sector tecnológico, que evoluciona a un ritmo vertiginoso, sean más transparentes y eficientes en sus propias iniciativas de sostenibilidad. Aunque una moratoria tan estricta como la de Seattle no es habitual, podría servir de estímulo para que otras regiones, ciudades cosmopolitas o incluso países den pasos significativos para garantizar el uso eficiente de los recursos.

Estos avances no solo aumentan la concienciación general sobre los efectos del consumo, sino que también allanan el camino para entablar diálogos específicos y emprender acciones deliberadas encaminadas al desarrollo sostenible y al uso eficiente de los recursos en el futuro. Esperemos que estas revelaciones se conviertan en la norma y no en la excepción en el sector, garantizando así el avance del mundo tecnológico hacia un crecimiento sostenible.

Para obtener más información, visita La cobertura completa de la noticia por parte de The Verge.

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