La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, está marcando un nuevo rumbo para las complejidades administrativas del estado: ella y su equipo están aprovechando la inteligencia artificial (IA) para eliminar del ordenamiento jurídico las leyes antiguas e irrelevantes. Aunque recientemente ha firmado una moratoria sobre la construcción de nuevos centros de datos de IA en el estado, esto no ha frenado su entusiasmo por explorar el enorme potencial de la tecnología de IA.
En una conversación reciente en el podcast ‘Odd Lots’ de Bloomberg, Hochul comentó que estaban utilizando la inteligencia artificial para examinar la exhaustiva lista de normas, reglamentos y políticas del estado. El objetivo es identificar y, posteriormente, eliminar la legislación obsoleta o que ya no resulta pertinente.
Un factor sorpresa en esta iniciativa es el descubrimiento de leyes obsoletas que, de alguna manera, han logrado mantenerse vigentes. La gobernadora Hochul destacó un par de ejemplos, como una disposición que exige el pago de una tasa de $25 por llevar a un perro a cazar o una normativa que establece que las personas embarazadas necesitan un permiso para trabajar después de medianoche.
Este es el tipo de leyes que quizá tuvieran una razón de ser cuando se concibieron, pero que, con el paso del tiempo y los cambios sociales, ahora parecen completamente desfasadas. Es como descubrir vestigios de una época ya lejana, escondidos en los recovecos del código legal del estado, listos para que la gobernadora Hochul y su equipo de limpieza, impulsado por la inteligencia artificial, les quite el polvo y se deshaga de ellos.
En este contexto, destaca la eficiencia de la IA, ya que el gobernador reconoció que el examen manual de cada ley por parte del personal podría haber llevado hasta cinco años. Por el contrario, la IA agiliza el proceso, lo que permite ahorrar tiempo y recursos administrativos. La capacidad de la IA para procesar grandes cantidades de datos de forma rápida y precisa está resultando una herramienta fundamental en esta exhaustiva tarea de puesta al día del marco jurídico.
Se trata de una fascinante combinación entre la tradición (en forma de leyes arraigadas) y la tecnología de vanguardia. El uso innovador de la inteligencia artificial por parte de la gobernadora Hochul y su equipo podría servir de modelo inspirador para otras administraciones que se enfrentan a problemas similares. Es un claro ejemplo de cómo la tecnología, lejos de ser una amenaza para la actividad humana, puede ayudarnos y optimizar nuestros esfuerzos, especialmente en ámbitos que requieren una gestión y un control a gran escala, como la gobernanza.
Crédito del artículo original: The Verge