A bordo de uno de los primeros coches autoconducidos del Reino Unido

Hay cierta emoción en adentrarse en lo desconocido, y esa sensación me invadió hace unas semanas cuando me subí a uno de los coches autónomos de Wayve en el norte de Londres. Para ser sincero, nunca llegué a imaginar que los vehículos autónomos llegarían a ser habituales en las calles del Reino Unido, pero debo recordarme a mí mismo que la realidad a menudo supera la imaginación más descabellada.

Wayve, pionera en el mundo de la conducción autónoma, había hecho un anuncio notable en junio. La empresa unió fuerzas con Uber para desvelar planes de lanzamiento de robotaxis de nivel 4 totalmente autónomos en Londres, con el objetivo de que circulen por las carreteras a partir de 2026. Este movimiento forma parte de una iniciativa más amplia encabezada por el Gobierno británico para acelerar las pruebas de los coches autónomos, antes de un posible despliegue masivo en todo el país a partir de 2027.

Los coches autónomos de nivel 4 representan un importante salto hacia el futuro. Para los que no estén familiarizados con la jerga, el término se refiere a vehículos capaces de manejar todos los aspectos de la conducción en la mayoría de las condiciones, sin intervención humana. Por supuesto, mi vuelta a la manzana fue radicalmente distinta a las anteriores.

Esta iniciativa no es exclusiva de Wayve y Uber. Waymo, filial de Alphabet y reconocido peso pesado en el terreno de la conducción autónoma, también ha puesto sus ojos en la capital británica. Al igual que Wayve, Waymo tiene en proyecto un ambicioso plan para crear su propio servicio de robotaxi autónomo.

El floreciente sector de los coches autónomos está en la cresta de una ola que está a punto de arrasar el mundo. Wayve, Uber y Waymo son solo algunos de los actores que se suben a esa ola. La tecnología ya no es futurista, sino que forma parte de nuestro presente. Ciudades de todo el mundo, como San Francisco, Los Ángeles y Phoenix, ya han adoptado los vehículos del futuro.

Debo admitir que la experiencia de ceder el control a una máquina y dejar que me condujera por el extenso tapiz urbano de Londres fue desconcertante y estimulante a la vez. Al girar las esquinas y sortear el tráfico, no pude evitar maravillarme ante la precisión, la intuición y los protocolos de seguridad integrados en el vehículo.

Me di cuenta de que el paso a los coches autónomos tiene profundas implicaciones no sólo para el transporte, sino para la sociedad en su conjunto. Promete revolucionar nuestra percepción del transporte y la movilidad. Pero más allá de eso, representa un importante paso adelante en la capacidad de la tecnología para aumentar la vida humana y remodelar las normas de lo cotidiano.

Al bajarme del vehículo autónomo tras un viaje memorable, me quedé contemplando el amanecer de una nueva era. El mundo de los coches autónomos no está a décadas de distancia, está llegando ahora. Las historias que hemos encajado en el reino de la ciencia ficción se están convirtiendo rápidamente en los relatos de hoy.

Para conocer más detalles y profundizar en los coches autónomos de Wayve y las pruebas en curso, consulte Reportaje completo de The Verge.

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