Quizá recuerde a Colin Angle como el mago que está detrás de la creación de Roomba, un robot doméstico que se ha colado en 50 millones de hogares de todo el mundo. Ahora, se aleja del mundo de la limpieza robótica para presentar un compañero robótico: Familiar.
Familiar es el primer producto presentado por la nueva empresa de Colin, Familiar Machines & Magic. A diferencia de sus inventos anteriores, éste no pretende facilitarte las tareas domésticas. Su objetivo es enriquecer su experiencia vital. Familiar es una mascota robótica autónoma del tamaño de un perro. El aspecto de esta máquina casi parece una encantadora amalgama de un oso, una lechuza y un perro dorado recuperable. Con su expresivo rostro dotado de cejas, orejas y ojos móviles, está preparado para establecer una auténtica conexión emocional con los miembros de la familia con los que habita.
La elección del nombre “Familiar” no es casual. Pretende evocar el folclore en torno al concepto de compañeros de otro mundo, seres, a menudo en forma de animales, que ayudan y protegen a los humanos. Desde la perspectiva de una plataforma de inteligencia artificial, Familiar se ha diseñado para trasladar este folclore al futuro, proporcionando una compañía tangible. No se trata de un robot común y corriente, sino de un miembro robótico de la familia que interactúa con cada uno de sus miembros, comprendiendo sus tendencias y preferencias únicas.
Familiar hizo su debut público en la conferencia Future of Everything de WSJ. Para quienes han visto en acción a este miembro mecánico de la familia, el espectáculo es tan intrigante como entrañable. A pesar de ser una máquina en el fondo, Familiar consigue mostrar un nivel de vida que normalmente se asocia a los seres vivos. Está claro que el empeño de Colin Angle por dotar a los robots de alma propia sigue adelante con su última aventura.
Hasta ahora, los robots se han visto sobre todo como herramientas para mejorar la productividad, para hacernos la vida más fácil asumiendo algunas de nuestras responsabilidades. Sin embargo, Familiar se aleja de este patrón. Colin Angle aprovecha los avances tecnológicos para hacer que los robots no sólo sean útiles, sino que también estén emocionalmente conectados a nosotros. Ya no se trata sólo de tareas y quehaceres.
Aunque sólo el tiempo dirá hasta qué punto tendrá éxito Familiar en la consecución de su propósito, no se puede negar el hecho de que Familiar dista mucho de ser familiar en lo que se refiere al mundo de la IA física de consumo. Este robot añade otro capítulo a la historia de los robots que se convierten en parte integrante de nuestra vida cotidiana.
Puede consultar la historia completa en The Verge.