El centro de datos de Amazon podría albergar la central eléctrica más contaminante del país.

Amazon está arrasando en todo el mundo. Desde sus inicios como gigante del comercio electrónico hasta su actual impacto en el mundo tecnológico, está claro que Amazon no va a detener su crecimiento a corto plazo. Una nueva expansión de su presencia, cada vez mayor, es su incursión en el corazón de Texas, cuna de la cultura vaquera, de las suculentas barbacoas y, ahora, de uno de los nuevos centros de datos de Amazon. Sin embargo, esta nueva instalación no es un centro de datos cualquiera, sino un coloso alimentado por una central eléctrica privada de gas que está suscitando preocupación por su impacto medioambiental.

Según un informe de la New York Times, Amazon está realizando importantes inversiones financieras en una central eléctrica de gas, situada en los extensos campos del condado de Pecos, en Texas. No es solo la envergadura de la central lo que llama la atención, sino también su posible impacto en el medio ambiente.

Esta central eléctrica no se abastece de la red eléctrica estatal. En su lugar, cuenta con 35 turbinas de gas natural preparadas para suministrar 7,65 gigavatios de electricidad directamente al nuevo centro de datos de Amazon. El zumbido de los servidores se verá acompañado por el potente coro de las turbinas girando y quemando gas natural. Pero, ¿a qué precio?

Las dudas sobre la sostenibilidad medioambiental de este tipo de proyectos son legítimas, ya que el consumo energético de los centros de datos se ha convertido en un tema candente en los últimos años. Su elevado consumo energético, unido a la necesidad de funcionar las 24 horas del día, hace que sea fundamental contar con fuentes de energía eficientes y renovables.

En el centro de la polémica se encuentra la preocupación de que esta planta pueda convertirse en uno de los mayores productores individuales de gases de efecto invernadero de Estados Unidos. Dada la creciente crisis climática, muchos se muestran, con razón, recelosos ante una nueva fuente de emisiones tan importante. Por muy progresistas que puedan ser los avances de Amazon hacia el dominio de los datos, las implicaciones medioambientales simplemente no pueden pasarse por alto.

Organización de seguimiento Cleanview, conocida por realizar un seguimiento de los centros de datos y sus proyectos energéticos, informa de que GW Ranch, donde se ubicaría esta central eléctrica propuesta, ya ha recibido la autorización del estado de Texas para la construcción de esta instalación, y sigue adelante a pesar de su posible impacto en el medio ambiente.

La presentación de este proyecto y el papel de Amazon en él cuentan una historia tan vasta como las llanuras de Texas que pretende ocupar. Es una historia de rápido crecimiento tecnológico y de una empresa impulsada por la ambición. Además, es una saga de repercusiones medioambientales que ilustra la gigantesca tarea de equilibrar los continuos avances tecnológicos con la urgente necesidad de proteger nuestro planeta.

En esta gran frontera tecnológica, nos vemos obligados a plantearnos la siguiente pregunta: ¿cómo podemos fomentar el crecimiento y la innovación continuos sin dejar de velar por el bienestar de nuestro planeta? Además, ¿qué papel desempeñarán gigantes como Amazon en este contexto? Solo el tiempo nos dará las respuestas.

Sigue leyendo esa historia en The Verge

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