OpenAI, la empresa conocida por sus avanzados modelos de inteligencia artificial, vuelve a ser noticia. Pero esta vez no es por sus notables logros tecnológicos. En cambio, la empresa se encuentra en el punto de mira, enfrentándose a acusaciones por parte de importantes medios de comunicación, entre ellos The Seattle Times y Newsday. Estas prestigiosas editoriales han presentado demandas por infracción de derechos de autor contra OpenAI, y Microsoft también figura como parte demandada en el proceso.
El quid de la cuestión radica en el uso que hace OpenAI de contenidos periodísticos publicados como datos de entrenamiento para sus modelos de inteligencia artificial, lo que, al parecer, se ha llevado a cabo sin obtener los permisos necesarios de las publicaciones. Las partes afectadas sostienen que los modelos de IA suelen reproducir pasajes extensos de sus reportajes en respuesta a las consultas de los usuarios.
Esta polémica recuerda a demandas similares presentadas anteriormente contra OpenAI por medios de comunicación de gran audiencia. La lista de quienes han emprendido acciones legales en el pasado incluye nombres muy conocidos como El New York Times, Ziff Davis, Merriam-Webster y la Enciclopedia Británica.
La mención a Microsoft en la demanda se debe a que su asistente de programación, Copilot, se basa en la tecnología de OpenAI. El último litigio iniciado por The Seattle Times y Newsday Esto no hace más que sumarse a la creciente lista de denuncias contra Microsoft y OpenAI. Según se ha informado, recientemente unos 400 periódicos locales han emprendido acciones legales contra ambas organizaciones.
La imagen del logotipo de OpenAI que aparece en la pantalla de un smartphone, con el reflejo del logotipo de la empresa debajo, simboliza un momento de profunda reflexión para el gigante de la IA. Tomada el 4 de septiembre de 2026 en Créteil, Francia, la imagen capta el momento en que OpenAI acababa de comenzar a lanzar GPT-6 Astra, aclamado como su modelo más avanzado hasta la fecha.
Sin embargo, en medio de estos logros tecnológicos, resulta imposible pasar por alto los crecientes retos legales a los que se enfrentan OpenAI y, por extensión, Microsoft. Esto plantea importantes interrogantes sobre las futuras colaboraciones entre las empresas tecnológicas y el mundo del periodismo.
A medida que nos movemos por los delicados límites entre la tecnología, el periodismo y, ahora, la inteligencia artificial, estas demandas podrían sentar precedentes importantes. El resultado de estas batallas legales podría muy bien marcar la pauta para futuras innovaciones en el cambiante panorama de la inteligencia artificial.
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